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CASA LLADÓ

Entorno

ZONAS VERDES

RODEADOS POR UN ENTORNO PRIVILEGIADO

En nuestras casas rurales te acompañará el sonido de la naturaleza para que puedas disfrutar con tu familia o amigos. Asimismo si te gusta conocer el entorno, realizar actividades o simplemente conocer los comercios cercanos, puedes dejarte de papeles y utilizar nuestra herramienta para ello. 

Puedes descargar nuestra APP móvil con la cual disfrutar de manera geolocalizada todos los espacios naturales, senderos, monumentos, propuestas gastronómicas y sitios de ocio de la zona. Para descargarla debes buscar «exploravia» en el Playstore o AppStore de tu teléfono móvil o haciendo click en el siguiente enlace:

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Algunos datos sobre nuestro entorno

Berguedá es una comarca catalana de la provincia de Barcelona que incluye también el municipio leridano de Gósol. Participa tanto de los relieves montañosos del Pirineo como de la llanura de la depresión central catalana.

La mitad septentrional, conocida como Alto Berguedá, está constituida por la cuenca alta del Llobregat y las sierras del Pirineo. El límite septentrional es una auténtica barrera montañosa, orientada de oeste a este, con cimas y cadenas por encima de los 2000 metros, que separan Berguedà de la Cerdaña, sierras de Cadí y Moixeró, Puig d’Alp y Puigllançada.

Al sur de estas sierras los ríos han abierto diversos valles: el del Llobregat hasta La Puebla de Lillet y Castellar de Nuch, el del río de Bagá, el del Bastareny y el del Saldes. Al este está la sierra de Catllaràs y Rasos de Tubau. Al oeste las sierras son más elevadas: Pedraforca, sierras del Verd y Ensija y Rasos de Peguera.

La población de Casserres, donde se encuentran las casas, presenta un núcleo antiguo y un ensanchamiento moderno que se construye desordenadamente a lado y lado de la carretera de Puig-reig a l’Espunyola y al pie del antiguo camino salino de Cardona. Después de la fuerte crisis del textil, las actividades económicas básicas son la agrícola y la ganadera.

La población de Casserres es mencionada desde el año 798 por una serie de fortificaciones que debían asegurar la frontera de la reconquista. La importancia estratégica del lugar motivó la construcción de un castillo Castrum Serris que le dio nombre. En el siglo XVI la población quedó casi desierta a causa de los efectos de la peste negra. A finales del mismo siglo se construyó una nueva iglesia y la población fue fortificada. Las murallas fueron demolidas al final de la Guerra de los Segadores cuando incendiaron la población. La reanudación se inició gradualmente pero los migueletes la volvieron a quemar en el año 1713.

El municipio contiene obras de arte de primer orden: Sant Pau de Casserres, edificio románico con pinturas in situ; el impresionante retablo barroco de la parroquia, obra de Segimon Pujol, los edificios de la colonia industrial l’Atmetlla de Casserres, de donde cabe destacar la iglesia neogótica obra de Alexander Soler y March.